Me enamoré

Me enamoré. Sí. Fue amor a primera vista.

 Aquella madera, en tonos claros, lisa, agradable. Dan ganas de acariciarla, de reseguirla. Pero no es fácil: da vueltas y vueltas, como la vida misma. Parece estar en movimiento, no querer detenerse; a veces se vuelve compleja, otras casi evidente. Como las relaciones humanas. Son metros y metros que nacen de objetos cotidianos, de esos que tenemos cerca y que muchas veces ni vemos.

 Me enamoré, sí. De la obra de Pablo Reinoso, que no conocía.

 Me hizo sonreír. Sonreír ante una escultura. Mirarla con una ternura inesperada, como si hubiera algo en ella que me resultara familiar. Y en parte es eso: la reconoces, pero al mismo tiempo te sorprende. Son obras que expanden su vida más allá de lo que esperamos de ellas.

 El propio artista habla de crecimiento. Y ahí está una de las claves. Como en el banco espagueti, cuya madera se prolonga hasta volver, de algún modo, a su origen, al árbol. O en los zapatos, las herramientas de jardinería o las sillas, que dejan de ser únicamente lo que son para abrirse a otras posibilidades.

 Pablo Reinoso nació en Buenos Aires en 1955 y se instaló en París en 1978. Artista multidisciplinar, se ha movido entre la escultura, la pintura, el diseño, la arquitectura y la instalación. Una experimentación formal que no nos deja indiferentes.

 Lo descubrí en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, junto a El Retiro. Un lugar también nuevo para mí y al que volveré.

 Si entráis en la web del artista https://www.pabloreinoso.com/ podéis dedicar un buen rato a explorar y deleitaros con su obra.

Etiqueta: