
Lloré. Lloré mucho. No por triste sino por emotivo. Lloré con la delicada historia de quien escibió, sin duda, algunas de las canciones más emblemáticas de la música española de los 80 y 90, canciones que hablan de la vida, de sus sentimientos y emociones, de la cara amable y de la más jodida, pero que también se posicionó en favor de un mundo en paz y mucho más humano.
“Si pudiera sembrar los campos que arrasé/ Si pudiera volver la paz que quité/ No dudaría, no dudaría en volver a reir “
Quienes vivimos aquella etapa aún seguimos cantando aquello de “Maldita sea, maldita sea mi vida”. Sí, maldita sea, porque su vida, y su muerte, tuvieron algo de héroe perdido, a lo Kurt Cobain, y su fallecimiento dolió a media España. Fue titular en todos los medios, incluidas las revistas del corazón. Y nos quedamos con la idea de que murió, ¿de que se suicidó?, sólo quince días después de su madre, por pena, porque la vida sin ella no podía desarrollarse. Tal era la leyenda que pesaba sobre él; la de un hombre extremadamente sensible, un genio de la música que nació en una família súper expuesta al público (él mismo decía que le hicieron la primera foto cuando salió por el coño de su madre) y que no supo soportar la vida. Pero eso era leyenda. Cuál era la verdad sólo la sabían él y los suyos. Los hechos: murió con 33 años y en la cúspide de su carrera.
Su vida, y su muerte, tuvieron algo de héroe perdido, a lo Kurt Cobain, y su fallecimiento dolió a media España.
Ahora su hija le ha hecho un documental lleno de ternura en donde también intenta entender su forma de vivir, y de morir, como ella misma dice. Un documental que es también parte de la radiografía de una época musical que en España fue tan prolífica como devastadora, puesto que las drogas por aquél entonces estaban revestidas de un misticismo que se llevó a más de uno por delante.
Flores para Antonio, el documental que Alba Flores ha hecho sobre y para su padre, Antonio Flores, es de una sensibilidad exquisita. Si alguien va a buscar amarillismo, no lo encontrará. En cambio sí se deleitará con mucho arte, puesto que por primera vez (o por lo menos yo no los conocía) podemos disfrutar, por ejemplo, de los dibujos de Antonio Flores, que en este docu además cobran vida, como si su mano fuese guiándonos por su historia, por sus luces y sus sombras.
Dirigidos por Isaki Lacuesta y Elena Molina, escuchamos el testimonio de Lolita y Rosario Flores, de Ariel Rot y Joaquín Sabina, de Ana Villa y Antonio Carmona, y un largo etcétera. Pero sobre todo escuchamos a Alba Flores, latimos con una hija en una búsqueda por lugares inexplorados hasta el momento por ella. Y con ella abrimos bien los ojos, la mente, la piel, el corazón y todos los sentidos. Porque nosotros también queremos comprender e ir más allá de la leyenda, para quitarnos clichés demasiado arraigados de una época que parió tantos genios como otros tantos entregó a la Parca. Antonio Flores se fué tras su madre, a pesar de sus siete vidas “Tranquila mi vida, he roto con el pasado / Y mil caricias pa’decirte / Que siete vidas tiene un gato / Seis vidas ya he quemado / Y esta última la quiero vivir a tu lado”. Nos quedan sus canciones, que lo han hecho eterno. Repito, nos quedan sus canciones que lo han hecho eterno, no su apellido, sino su arte.
Sobre todo escuchamos a Alba Flores, latimos con una hija en una búsqueda por lugares inexplorados hasta el momento por ella.
En Flores para Antonio también surcamos por imágenes y vídeos familiares de archivo, por esquejes de entrevistas y conciertos, por conversaciones que miran a los ojos, por parte de su autopsia… Y se nos empañan los ojos transitando el duelo de Alba y viendo su proceso, tan metafórico como real: la niña de 8 años dejó de cantar cuando murió su padre, se le hizo un nudo en la garganta, o en el estómago, o en ambos; la mujer de 39 ha vuelto a cantar para este documental (y para el concierto homenaje que se hizo a Antonio Flores).
Id a ver Flores para Antonio al cine; si no llegáis a tiempo, que no sé hasta cuando la programaran, está previsto que esté en Movistar Plus.
“El coraje de vivir / El coraje de vivir y no morir / Coraje de vivir, eso es así / Pan hecho de sangre / Metralletas al poder / La sangre hecha dinero / Y bocas por comer / La verdad hecha mentira / La mentira hecha placer”. Madre mía, son tan actuales estos versos, ¡que duelen! Uf, ¡qué escribiría Antonio Flores de todo lo que estamos vivendo en el mundo actual!?
Crónica publicada en la sección Kwel de Club Còrtum el 11/01/2026
